La palabra “hallazgo” tiene muchos significados y connotaciones, además transmite una idea diferente a distintas personas. En auditoría: se les emplea en un sentido crítico y se refiere a cualquier situación deficiente y relevante que se determine mediante procedimientos de auditoría sobre áreas críticas. Surgen de un proceso de comparación entre “lo que debe ser” y “lo que es”. El término hallazgo no abarca las conclusiones del auditor basadas en el análisis del significado e importancia de los hechos y otra información, y las recomendaciones y disposiciones resultantes, es decir, un hallazgo es la base para una o más conclusiones, recomendaciones y disposiciones pero éstas no constituyen parte del mismo.
REQUISITOS BÁSICOS EN UN HALLAZGO DE AUDITORÍA
Los siguientes constituyen los requisitos
básicos de cualquier hallazgo de auditoría:
Importancia
relativa que amerite su desarrollo y comunicación formal.
·
Basado en hechos y evidencias precisos que figuren en los papeles de
trabajo.
·
Objetivo, al fundamentarse en hechos reales.
·
Basado en una labor de auditoría suficiente para respaldar las
conclusiones resultantes.
·
Convincente para una persona que no ha participado en la ejecución de
la auditoría.
Conviene destacar que un hallazgo no es
favorable a la entidad auditada. La cantidad de labor necesaria para
desarrollar y respaldar un hallazgo depende de las circunstancias y el juicio
profesional del auditor. Es importante que la presentación del hallazgo no
conduzca a conclusiones erróneas y que su contenido esté plenamente justificado
por la labor de auditoría efectuada.
FACTORES A SER CONSIDERADOS AL DESARROLLAR LOS HALLAZGOS DE
AUDITORÍA
Los auditores que participen en el equipo de
auditoría, deben estar capacitados en las técnicas para desarrollar hallazgos
en forma objetiva y tener un punto de vista realista para hacer juicios y
llegar a conclusiones. Los factores que se deben tener en cuenta son los siguientes:
Las condiciones y circunstancias existentes
al momento en que ocurrió el hecho o se efectuó la transacción bajo examen y no
aquellas existentes al momento de efectuar el examen.
v La índole, complejidad y
magnitud de las operaciones que se están evaluando. A pesar de que el auditor
siempre está interesado en mejorar el rendimiento, no hay que pensar que debe
criticarse cualquier asunto que no es perfecto. El adoptar un punto de vista de
esta naturaleza, no significa que no se informará a la administración de la
entidad sobre asuntos importantes, junto con las recomendaciones y
disposiciones para lograr mejoras.
v La necesidad de someter
el hallazgo potencial o un análisis honesto y crítico. La práctica de hacer el
papel de “abogado del diablo” es muy útil para identificar puntos débiles en
los hallazgos potenciales. Por lo tanto, el auditor debe observar normas muy
altas de objetividad y estar en guardia para evitar hallazgos que requieren
gran inversión de tiempo y esfuerzo al tratar de desarrollarlos adecuadamente,
sin alcanzar buenos resultados.
v La labor de auditoría
debe ser lo suficientemente completa para presentar una base sólida para las
conclusiones, disposiciones y recomendaciones y para poder demostrar claramente
su propiedad y racionalidad a terceras personas en forma convincente. No se
puede asumir que otros aceptarán las conclusiones, disposiciones y
recomendaciones simplemente porque el auditor las manifiesta.
v Diferencias de opiniónAl
ejercer las facultades discrecionales, los funcionarios de la entidad pueden
tomar decisiones con las cuales el auditor no está de acuerdo. No deben
criticarse tales decisiones si parecen estar basadas en consideraciones
adecuadas de los hechos disponibles en el momento. Tampoco debe criticárselas
solamente porque el auditor tiene una opinión distinta acerca de la naturaleza
de la decisión que debía haber sido tomada.
v No se debe sustituir el
juicio del auditor o el de los funcionarios de la entidad. En estas
circunstancias, las conclusiones, disposiciones y recomendaciones deben basarse
en los resultados o el efecto de la decisión en cuanto al programa,
operaciones, gastos, entre otros, de la entidad.

PASOS A SEGUIRSE EN EL DESARROLLO DE LOS HALLAZGOS DE AUDITORÍA
INTERNA
El proceso de desarrollo de un hallazgo
implica por lo regular, los siguientes pasos:
1. Identificar la condición
o asuntos deficientes, según se les mida en comparación con criterios
aceptables, que generalmente son formas demostradas de hacer mejor las cosas.
Algunos criterios aceptables pueden ser los establecidos por las directivas o
políticas de la empresa, y si éstos no han sido establecidos por el auditor
tiene que desarrollarlos y enunciarlos con sumo cuidado.
2. Identificar las líneas
de autoridad y de responsabilidad con respecto a las operaciones
implicadas.
3. Determinar las causas de
la deficiencia.
4. Comprobar si la
deficiencia es un caso aislado o una condición muy difundida.
5. Determinar los efectos
negativos que produce la deficiencia.
6. Obtener comentarios de
las personas u organismos directamente interesados, que pueden estar afectados
en forma adversa por el hallazgo.
7. Determinar las
conclusiones de auditoría, con base en la evidencia acumulada.
8. Determinar las acciones
correctivas, disposiciones o recomendaciones que permitan introducir
mejoras. La labor efectuada, la información obtenida y las conclusiones
alcanzadas en el desarrollo de los hallazgos deben estar ampliamente
respaldadas y documentadas en los papeles de trabajo, conforme se va efectuando
la labor.
Este paso no debe diferirse nunca hasta que
la fase de preparación del informe esté en proceso. El desarrollo total de
un hallazgo exige que se informe al titular o máxima autoridad de la entidad. Todo
el proceso de desarrollo de un hallazgo requiere la acumulación de información
apropiada para informar adecuadamente de acuerdo con las normas,
características y requerimientos básicos de la auditoría.
a. Identificar la condición
deficiente y su comparación con los criterios establecidos. Este paso
incluye la comparación de operaciones reales con los criterios o requerimientos
establecidos, ya sea en forma de reglamentos, normas técnicas, normas de
rendimiento, presupuestos operativos, políticas o directivas del nivel superior
de la entidad.
b. Identificación de las
líneas de autoridad y de responsabilidad en la entidad con respecto a los
asuntos deficientes. Es necesario identificar a las personas directamente responsables
de las condiciones deficientes y los niveles más altos de responsabilidad para
saber con quién debe discutirse el problema y a quién debe dirigirse las
comunicaciones pertinentes.
c. Determinar las causas de
la deficiencia. Resulta de vital interés identificar y comprender las
causas de una deficiencia si se pretende revisarla en forma imparcial y
eficazmente, para sugerir acciones correctivas efectivas. Debe averiguarse
por qué tuvo lugar la situación adversa, por qué sigue existiendo y si han
establecido procedimientos internos para evitarla o si aquellos establecidos
han sido ineficaces o mal implantados. En oportunidades al comprender la
causa de la deficiencia, se pueden identificar otros problemas que requerirán
ser revisados durante la auditoría.
d. Determinar si la
deficiencia es aislada o muy difundida. Esta determinación es necesaria
para:
2. Llegar a las
conclusiones apropiadas acerca de la importancia relativa de la deficiencia.
Esto es esencial en el esfuerzo por alentar a los funcionarios de la empresa a
tomar medidas correctivas. También para decidir sobre el nivel jerárquico
apropiado para comunicar el hallazgo.
3. Emitir recomendaciones o
deposiciones apropiadas para que se tomen acciones correctivas. Si el auditor
está convencido de que la condición está muy difundida y es probable que vuelva
a ocurrir, debe recomendar a la entidad que tome las medidas necesarias para
impedir errores similares en el futuro, tanto como identificar y, si es
posible, remediar los errores anteriores. Las pruebas de auditoría deben
ser suficientes como para mostrar si la condición está muy difundida. Sin
embargo, debe recomendarse que la entidad tome las acciones necesarias para
determinar la extensión total de la deficiencia. Aunque un tipo específico
de deficiencias o irregularidades no sea frecuente o no esté muy difundido, los
casos individuales pueden ser en ocasiones lo suficientemente importantes, por
su naturaleza, magnitud, o peligro potencial como para requerir su desarrollo
total. Así, una condición adversa percibida en un programa relativamente nuevo
puede no estar muy difundida aún, pero podría tener implicaciones o
posibilidades importantes si no se le elimina oportunamente.
a. Establecer la
importancia del hallazgo identificando los efectos negativos que genera la
deficiencia. Deben considerarse completamente los efectos o importancia
del hallazgo. El auditor debe considerar no sólo el resultado inmediato, sino
los efectos colaterales, intangibles u otros, tanto reales como potenciales.
Cuando sea posible, debe determinarse los efectos financieros o la pérdida
causada por una deficiencia identificada.
b.
Obtener opiniones de los funcionarios y
entidades directamente relacionadas. Una realidad de los resultados de la
labor de auditoría es la imparcialidad de la que debe estar revestida, la cual
se logra mediante el análisis objetivo de las operaciones, y principalmente de
la discusión de las deficiencias con los funcionarios encargados, para obtener sus
comentarios u opiniones, de ser posible debidamente documentados. Al
obtener las opiniones de los funcionarios se acumula información importante
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